La primera flotación despierta curiosidad y, a veces, un poco de nervios. Es normal: vas a hacer algo que tu cuerpo nunca ha hecho, que es sostenerse sin esfuerzo en agua tibia, en silencio y a oscuras. Aquí te contamos, paso a paso, cómo es una sesión en Flow Reconnection para que llegues tranquilo y sepas exactamente qué esperar.
Antes de llegar
La preparación es sencilla. No necesitas traer vestido de baño, porque la cabina es privada y la mayoría de personas flota sin ropa. Nosotros te damos toalla, tapones para los oídos y todo lo necesario para la ducha.
- Evita la cafeína unas tres horas antes.
- Come algo liviano una o dos horas antes; ni con hambre ni demasiado lleno.
- No te afeites ni te depiles ese día: la sal puede picar en la piel recién rasurada.
- Si usas lentes de contacto, trae su estuche.
Al llegar a Flow Reconnection
Te recibimos con calma, sin afanes. Te explicamos cómo funciona la cabina, cómo encender y apagar la luz, dónde está el botón de llamado y cómo ubicarte en el agua. Resolvemos todas tus dudas antes de empezar; no hay preguntas tontas, y casi todas ya las hemos escuchado.
La ducha
Antes de entrar al tanque te duchas para retirar cremas, aceites y maquillaje. Así mantenemos el agua limpia para todos y tu piel queda lista para el contacto con la sal.
Dentro del tanque
El agua tiene una alta concentración de sal de Epsom, lo que hace que flotes sin ningún esfuerzo, con la cara siempre fuera del agua. Está a una temperatura cercana a la de tu piel, de modo que después de unos minutos cuesta distinguir dónde termina tu cuerpo y dónde empieza el agua.
Tú decides si quieres flotar con la luz encendida o apagada, y si prefieres dejar la puerta entreabierta. Mucha gente empieza con luz tenue y la apaga cuando se siente cómoda. No hay una forma correcta de hacerlo.
Los primeros minutos
Al principio la mente suele estar activa: revisa la postura, el cuello, los brazos, el sonido de la respiración. Es completamente normal. Un truco que ayuda es dejar los brazos por encima de la cabeza o a los lados, y soltar el cuello como si la cabeza pesara el doble. El agua te sostiene; no tienes que hacer nada.
La parte central
Pasado un rato, algo cambia. La percepción del tiempo se diluye, los pensamientos se espacian y el cuerpo se afloja por capas. Algunas personas se duermen un momento, otras permanecen en un estado de quietud muy consciente. Ambas experiencias son válidas.
Al terminar
Una música suave te avisa que la sesión ha terminado. Sales despacio, te duchas para retirar la sal y te tomas el tiempo que necesites. Te recomendamos quedarte unos minutos en la zona de descanso con un vaso de agua antes de volver a la calle y al teléfono.
Lo que muchas personas describen después de su primera vez:
- Una sensación de ligereza en la espalda y los hombros.
- Una calma que se extiende durante el resto del día.
- Curiosidad por volver, porque ahora saben qué esperar.
Una práctica, no un examen
La primera sesión es, sobre todo, una presentación entre tú y el tanque. Si no logras relajarte del todo, no pasa nada: es muy común que la segunda o tercera flotación sea más profunda, porque el cuerpo ya confía en el agua. Si tienes alguna condición de salud particular, consúltala antes con tu médico y cuéntanosla al reservar.
Estamos aquí para acompañarte. Escríbenos si tienes cualquier pregunta antes de tu primera sesión.